Siglo XX, consolidación del Domaine Bouchard Père & Fils
Globalmente, durante la primera mitad del siglo veinte, los Bouchard se esfuerzan más en explotar su dominio que en extenderlo. Aunque está sometida, como el resto de Francia, a los dramas del siglo XX (primera guerra mundial, crisis de los años 30 y segunda guerra mundial), la familia conserva y preserva el patriminio constituido por nueve generaciones.
El Dominio sigue creciendo sobre los «Premiers Crus» Volnay y Savigny-les-Beaune; pero, lo que es más importante, en 1909, la Casa compra un dominio de más de 7 hectáreas en el lugar llamado Grand Cru « Le Corton », cuyas partes más altas están adaptadas a la elaboración del Corton-Charlemagne.
Así, en vísperas de la primera guerra mundial, después de casi 2 siglos de existencia, la Casa Bouchard Père & Fils posee un patrimonio excepcional en el límite de Beaune, repartido en más de 35 climas para una superficie total superior a 50 hectáreas.
En la segunda mitad del siglo XX, svarios intercambios de viñas entre la Casa Bouchard Père & Fils y otros propietarios tienen lugar, con esta constante voluntad de juntar varias parcelas contiguas en los lugares lo mejor situados.
Luego, a partir de 1969, la política de compra adoptada sigue siendo de actualidad. El Dominio compra Meursault, Chambolle-Musigny and Gevrey-Chambertin. En 1972, la Casa adquiere una parcela situada en el Grand Cru "Chambertin".
